Ayudar nos ayuda.

21.04.2018

En nuestro día a día, oímos la palabra voluntariado con frecuencia. Cada fuente en la que se busque una definición de voluntario, la persona que ejerce esta actividad, difiere en algunos aspectos, pero siempre hay algunos comunes: el hecho de que esta persona, sea de la edad que sea, debe ser alguien altruista y que no espere nada a cambio, desinteresada, solidaria.

Quizás a gran cantidad de la población el voluntariado no le interese, pues no hay compensación económica de por medio, lo que puede hacer que sea vista como una actividad que simplemente malgaste nuestro tiempo. Al fin y a cabo, "¿para qué hacer algo gratis sin que nos paguen mientras podríamos estar cobrando por trabajar?", pensarán algunos.

Esta opinión no es totalmenteincoherente debido a que vivimos en una sociedad donde el dinero abre la mayoría de las puertas, nos acerca más fácilmente a nuestras metas. Sin embargo, todo voluntario que participa en estas actividades lo recomiendan.

¿Qué ventajas puede tener el mismo?

Mejorar nuestro nivel de empatía, abrir nuestra mente, ganar experiencia, son algunas de las ventajas que el voluntariado puede suponer, las cuales, incluso, alguien que no lo haya hecho nunca podría imaginarse. En conclusión, nos ayudaría a crecer como personas.

El problema viene cuando decidimos probar esta actividad y no sabemos por dónde empezar a buscar. Quizás para un adulto sea mucho más fácil buscar una ONG con la que contribuir, pues su mayoría de edad no es un impedimento, pero para un menor de edad, esto se nos complica más.

Tras mucho buscar oportunidades para poder contribuir a nuestro alrededor participando ya fuese en una protectora de animales, protección del medio marino, voluntariado social, etc., los que no pudimos hallar nada adecuado nos dimos cuenta de que, en realidad, el hecho de hacer voluntariado en sí, no es lo que te hace crecer como persona; lo que mejora tu interior es, en concreto, el estar ayudando a los demás. Cuando ayudamos a otra persona, como todos seguramente hayamos podido comprobar en nuestro día a día, surge un sentimiento de satisfacción y hasta de encanto que nos nutre y enriquece inmediatamente.

Así, ¿qué es el voluntariado si no una manera de hacer algo para sentirte más rico emocionalmente? Pues al igual que esto produce gratitud, esta puede venir de diversas formas para quedarnos con nosotros.

Cuando vamos en un bus sin asientos libres y le dejamos el asiento a alguien que más lo necesita, ya sea alguien con bolsas de la compra, ancianos, personas embarazadas, niños, etc., y nos corresponden con sonrisas, es una compensación mayor que la económica.

Cuando entramos a nuestro bloque y sujetamos la puerta abierta para que nuestro vecino con bolsas de la compra no tenga que sacar las llaves y pueda entrar fácilmente, cuando le alcanzamos algo del estante de arriba a alguien que no alcanza o, incluso, cuando le damos algo de dinero al guitarrista de la plaza que se pasa allí horas.

En todas esas situaciones, no solo estamos haciendo momentáneamente felices a las personas de nuestro alrededor, sino que esa gratitud en forma de sonrisas con las que nos agradecen se queda en nosotros, ayudándonos a crecer como personas. Podríamos decir de forma metafórica que, cada sonrisa que nos regalan, es un peldaño de la escalera que nos lleva a nuestra meta: el construirnos como personas.

Así, ya sea a partir de una ONG o simplemente ayudando a los demás diariamente, vamos a conseguir algo que todos buscamos: nuestro propósito como persona, el sentirnos bien con nosotros mismos y que los demás se sientan bien con nosotros. Conseguiremos crecer como personas y que el mundo crezca con nosotros. 

Dan Manrique Arias ( Chicago)

P.D: aquí la revista del IES ARQUITECTO PERIDIS te deja unos pequeños detalles con los que ayudar a los demás y al mundo que te rodea por si este día te sientes generoso, siendo un voluntario independiente:

  • Ceder el asiento a alguien con mayor necesidad que nosotros en el transporte público o incluso en parques y en la calle diariamente; seguro que lo agradecerá.
  • Sujetarle la puerta a alguien, sea quien sea, y dar los buenos días; seguro que un gesto inesperado les sorprende agradablemente.
  • Felicitar a los de nuestro alrededor si pensamos que han hecho algo bien, incluyendo también dar nuestro apoyo incondicional a quien se lo queramos brindar.
  • Interesarte por las aficiones de las personas a las que quieres y hablar emocionalmente de ello.
  • Invitar a un café a alguien.
  • Regalar flores, chocolate, etc., un día cualquiera.
  • Prepararle el desayuno a tus hermanos.

Andrea Morales Valera. 1º Bachillerato

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